EXCELENTE. “SUNSET BOULEVARD” (Musical de Andrew Lloyd Webber, Don Black y Chistopher Hampton). Intérpretes: Valeria Lynch, Mariano Chiesa, Rodolfo Valss, Carla del Huerto y elenco. Dirección Musical: Gerardo Gardelín. Dirección general: Claudio Tolcachir. Productores: Lino Patalano, Gustavo Yankilevich y Diego Sorondo. En el Teatro Maipo, de Miércoles a Domingo.(Por Antonio De Biase)
Esta historia comenzó cuando allá por 1950, Gloria Swanzon
interpretó a Norma Desmond en la película “El ocaso de una vida”, dirigida por
Billy Wilder. Pero ese potente personaje volvió a cobrar vida en su adaptación
al teatro de la mano de grandes como Glenn Close, Patti LuPone o Betty Bucley.
Y se convirtió en un éxito teatral gracias a la adaptación
musical de Andrew Lloyd Webber, y los libros de Christopher Hampton y Don
Black.
¿De qué trata la historia? Norma Desmond es una famosísima
actriz de cine mudo, la cual cae en el olvido popular con el advenimiento del
cine sonoro. Ella vive confinada a su lujosa mansión de Sunset Boulevard 10086.
Allí es atendida por su fiel mayordomo Max von Mayerling, quien la hace vivir
en un mundo imaginario, donde le escribe supuestas cartas de sus admiradores
para que Norma sienta que la gente no la ha olvidado y clama por su regreso.
Es entonces, donde entra en escena Joe Gillis, un joven y
atractivo guionista de poca monta y en la ruina total, al que Norma envolverá
para hacerlo vivir en su mansión, con el fin que corrija un pobre guión para
presentarlo a la Paramount. Sin embargo, todo se complica cuando Gillis se
enamora de la bella Betty Schaffer, novia de su mejor amigo, que casualmente
trabaja en el prestigioso estudio cinematográfico.
Lo cierto es que para que podamos disfrutarla en Buenos
Aires, Lino Patalano compró los derechos y junto a Gustavo Yankilevich y Diego
Sorondo, montaron la obra en el mítico Teatro Maipo para que los argentinos
podamos disfrutarla. Y no se ahorraron en recursos materiales y mucho menos profesionales.
Claudio Tolcachir es el director y responsable de la edificación artística de
personajes y situaciones dentro de la obra. En su primer musical de estas
características Tolcachir logró impregnarle a la historia su sello y todos los
personajes logran el máximo lucimiento gracias a la explotación de sus mejores
virtudes.
Quién sino Tolcachir, es el responsable del crecimiento
actoral de Valeria Lynch. Nadie puede negar el bagaje vocal de quien, quizás,
es una de las mejores intérpretes hispanoamericanas. La partitura de Sunset es
sumamente complicada, con tintes operísticos por momentos, y baladistas por
otros. Ahora Lynch no solo brilla en sus logradas interpretaciones solistas. Lo
más sorprendente es la construcción que ha hecho del personaje. En el escenario
el espectador no ve a Valeria Lynch. Sufre con la locura, la bipolaridad y los
vaivenes indescifrables de la mente de Norma Desmond. Una Norma que por
momentos despierta admiración, ternura, complicidad; y por otros provoca lástima, rechazo, y hasta
miedo, por sus acciones fuera de control. Con toda esta descripción Lynch logra
edificar un personaje brillante en lo vocal (inconmensurable en “Como si nunca
hubiese dicho adiós” y en “Sin hablar”) y muy sólido en lo actoral. El temor
que provocaba el prejuicio de la comparación con Glenn Close rápidamente
desaparece gracias a una actuación sin fisuras y por ende, consagratoria.
Sin embargo, el hilo conductor de la historia, lo tiene Joe
Gillis, interpretado por Mariano Chiesa, a quien ya lo habíamos visto en otras
brillantes intervenciones como la recordada “Casi Normales”. Pero Chiesa ya no
es una simple revelación, sino una verdadera estrella de la Comedia Musical en nuestro
país. No tengo dudas que será a partir de ahora, el actor más codiciado por los
directores más prestigiosos del ambiente. Su elaboración de Gillis es extraordinaria.
Maneja los climas con perfección, es propietario de una voz que puede susurrar,
relatar, o cantar con la misma solidez y brillantez en cualquier clima. Sus
interpretaciones por caso de “Sunset Boulevard” o “No me va a importar” -junto
a Carla del Huerto) son merecedoras de integrar el disco de un artista melódico
de prestigio.
A la magnética pareja protagónica, Tolcachir los rodeó de
Rodolfo Valss (en el papel de Max, el mayordomo) y de la mencionada Del Huerto
(en la labor de Betty Schaffer, la enamorada de Gillis). Nadie puede obviar el
palmarés de Valss, protagonista de decenas de comedias musicales, que expone
una voz tan potente como afinada, para dotar de ternura a un rígido papel que
no tiene la preponderancia escénica de Lynch o Chiesa, pero que cada vez que
aparece lo hace con remarcada solvencia.
Y Carla del Huerto, surgida de un reality televisivo,
demuestra que sabe afrontar con similar eficiencia los tres pilares que se
necesitan para tener papeles de jerarquía en una comedia musical: cantar,
bailar y actuar. Sin dudas, su momento más brillante en la historia fue el dúo
con Mariano Chiesa que ya había remarcado: “No me va a importar”. Sin dudas,
una grata revelación.
Finalmente, Sunset Boulevard cuenta con un ensamble muy aceitado
y compuesto por actores, bailarines y cantantes, con una experiencia y eficiencia,
que ayudan a redondear una puesta de convincente calidad. En él, resaltan
Mariano Condoluci, Patricio Witis, Mariano Zito y Silvina Nieto, aunque
realmente es injusto no nombrarlos a todos porque son un bloque muy sólido y eficaz.
El perfil técnico se completa con Renata Schussheim (quien
diseñó un vestuario de excepción), Jorge Ferrari (encargado de montar en el
pequeño espacio del Maipo una escenografía que pudiera mostrar todos los
ámbitos necesarios), Elizabeth de Chapeaurouge (encargada de los hermosos
cuadros coreográficos) y Gerardo Gardelín (director musical).
Todo este cóctel, está al servicio de una comedia musical
que se edifica como una pequeña joya en la cartelera porteña. Sunset Boulevard
lo tiene todo: una sórdida e interesante historia por contar, unas canciones
bellísimas, una escenografía a la altura, una orquesta en vivo de calidad dirigida
por Gaspar Scabuzzo, coreografias excelentemente logradas y como si fuera poco,
unos intérpretes de lujo.
Valeria Lynch logra su enésimo protagónico consagratorio
(como sucedió en los noventa con El Beso de la Mujer Araña), Mariano Chiesa se
revela como el mejor actor de musicales de la actualidad, Rodolfo Valss sigue
confirmando su solidez y Carla del Huerto, a pesar de su juventud, se muestra
como una promisoria estrella del género.
No tengo dudas que Sunset Boulevard debería llevarse los mejores premios de los ACE de esta temporada, porque a mi criterio, es la obra más importante y
lograda de la cartelera porteña de los últimos años.
Obras como Sunset Boulevard reconcilian nuestro amor por el teatro. Teatro del bueno, de calidad, ese que debemos disfrutar, valorar y proteger.
Obras como Sunset Boulevard reconcilian nuestro amor por el teatro. Teatro del bueno, de calidad, ese que debemos disfrutar, valorar y proteger.